Tuesday, May 02, 2006

Plátanos

Tuve que abrir más grandes los ojos.
No reconocía la cuadra, las vidrieras ni la manzana.
Quien venía sentado a mi lado no era esa mujer.
No.
Sugestión.
No me había pasado.
Todavía faltaba la curva y que se metiera entre Coronel Díaz y Bulnes.
La mano en la cartera, adentro, como buscando una almohada.
Almohada de mano.
Como si hacer eso descansara el resto del cuerpo.
Los plátanos todavía amarran las hojas.
Todavía no sueltan pelusas.
Los plátanos.
Esta vez se los voy a decir clarito:
- Necesito que me aumenten el sueldo.
Aunque todavía no llegue el otoño, yo sí necesito más plata.
Plátanos.
Sí.
Más plata.

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